Breve Crónica del día mundial del agua

Se habían programado diversas actividades para el día 22 de marzo: actividades infantiles, experiencias dirigidas a las y los jóvenes, eventos de carácter familiar y acontecimientos para nuestros mayores. Pero no fue posible. El enésimo aviso de temporal puso en alerta a Donostia y casi todas las actividades al aire libre tuvieron que ser suspendidas. El agua, el bien más preciado e imprevisible, había decidido celebrar su propio día, a su manera.

La única actividad que resistió el aviso de temporal fue el concierto solidario del coro Ibaeta, experiencia musical que fue organizada en colaboración con la ONG Prosalus. Su fin era recaudar dinero para un proyecto de cooperación en Perú, concretamente “para la mejora de las condiciones medioambientales y de habitabilidad a través del fortalecimiento de capacidades con un enfoque de género en tres asentamientos humanos del distrito de Comas”, distrito ubicado en el extremo norte de la provincia de Lima, a unos 15 kilómetros del centro de Lima.

Concierto

La convocatoria fue un éxito. El público asistente hizo frente a la lluvia. 200 personas se reunieron en la iglesia donostiarra de San Vicente para escuchar un concierto íntegro en euskara. Felix Garitano, el párroco, apoyó la actividad desde el primer momento. Y gracias a su compromiso, Prosalus pudo colocar información sobre el proyecto de Comas en todos los bancos de la iglesia, distribuyendo así más de 300 cuartillas, además de permitir la colocación de dos mesas con información y dos cajas para la recaudación. El resultado, un concierto coral impecable, un ambiente solidario, y una recaudación más que significativa.

Desde Donostia a Perú. Unidos por el agua y la música. Y la solidaridad. Así transcurrió el 22 de marzo, día mundial del agua.