El Matarraña, la fuerza del diálogo

Textos: Iñaki Belanche y Pedro Arrojo Agudo

El bombeo del río Matarraña al Embalse de Pena, buscaba reforzar los caudales de riego del Bajo Matarraña.

La expropiación de olivares en Beceite y la grave afección al Matarraña, catalogado como el río mediterráneo mejor conservado de España levantó una fuerte oposición vecinal. El envío de una compañía antidisturbios de la guardia civil y su brutal actuación durante tres meses, extendió la protesta a Valderrobres y al conjunto de la comarca, llegándose a hacer una huelga de hambre colectiva seguida de un paro general exitoso.

El duro enfrentamiento entre el Alto y el Bajo Matarraña, no impidió que la Plataforma de Defensa del Matarraña y el Sindicato de Riegos mantuvieran conversaciones directas. Tras el fracaso práctico del trasvase, y gracias a la Iniciativa Social de Mediación, en 1999 se firmaron los Acuerdos de Fabara, que llevaron a construir las balsas de La Trapa y Vall Comuna, en barrancos laterales, sin dañar al río ni los intereses de los vecinos del Alto Matarraña. Una crecida acabó destrozando la estación de bombeo.

En 2006 la Comisión del Agua, aprobó un dictamen, por consenso, que preveía la construcción de dos nuevas balsas, el desmontaje del bombeo y la restitución de los olivares de Beceite. El 23 de enero de 2010, vecinos del Alto y del Bajo Matarraña, ecologistas, regantes y administración celebraron la culminación de esa restauración.

1. Manifestación en Beceite, 1997. Foto: Hugo Miquele/El Periódico de Aragón2. El abrazo del Matarraña. Movilización en defensa del Matarraña. Valderrobres, 1997Foto: Hugo Miquele/El Periódico de Aragón

Manifestación en Beceite, 1997.
Sólo con el cura y el santo en procesión, los vecinos de Beceite consiguieron romper el cerco policial; una semana de huelga de hambre colectiva; un paro general en la comarca; y en noviembre del 97 la mayor manifestación que se recuerda.
Por esas fechas, se organizó un abrazo simbólico al río, rodeando los dos puentes que atraviesan el Matarraña a su paso por Valderrobres.

3. Estación de bombeo. Foto: Rogelio Allépuz/El Periódico de Aragón4. Conducto que llevaría el agua desde el subsuelo del Parrizal hasta el pantano de Pena. Foto: Rogelio Allépuz/El Periódico de Aragón

La estación de bombeo, con 5 km. de tuberías hasta el embalse de Pena. En octubre del 2000 una riada inutilizó el equipo de bombeo.

Un conducto llevaría el agua desde el subsuelo del Parrizal hasta el embalse de Pena.
Juan José Latorre, vecino de Beceite, que conoce bien el río, vaticinó que el trasvase sería un fracaso, como así fue.

5. Fuerzas de la Guardia Civil impiden la paralización de las obras de elevación de aguas desde el río Matarraña hasta el pantano de Pena. Foto: Jesús Barreda6. Esta leyenda, junto a la estación de bombeo, se ha cambiado hoy por otra que dice: “Queremos dejar de herencia a próximas generaciones una apuesta por el diálogo y el respeto a las personas y a la naturaleza. La gente del Matarraña”. Foto: Juan Campos

Fuerzas del orden impidieron la paralización de las obras de elevación de aguas desde el río Matarraña hasta el embalse de Pena. El despliegue de la Guardia Civil fue desproporcionado y brutal, pero los vecinos perseveraron en su lucha no violenta.

Esta leyenda, junto a la estación de bombeo, se ha cambiado hoy por otra que dice: “Queremos dejar de herencia a próximas generaciones una apuesta por el diálogo y el respeto a las personas y a la naturaleza. La gente del Matarraña”.

7. José Antonio Labordeta, Emilio Gastón, ex-Justicia de Aragón y Pedro Arrojo, portavoz de COAGRET, se unieron a los 2000 manifestantes que clamaban contra el bombeo del Matarraña al pantano de Pena. Zaragoza 1997. Foto: Jaime Galindo, El Periódico de Aragón8. La «paz del Matarraña» se rubricó entre ayuntamientos, regantes, vecinos y organizaciones ecologistas. Foto: Esther Casas/Heraldo de Aragón

La gente del Matarraña siempre apostó por que los de abajo pudieran regar sin que los de arriba fueran perjudicados.
José Antonio Labordeta, Emilio Gastón, ex-Justicia de Aragón y Pedro Arrojo, portavoz de COAGRET, se unieron a los 2.000 manifestantes que clamaban contra el bombeo del Matarraña al embalse de Pena.

La «paz del Matarraña» se rubricó entre ayuntamientos, regantes, vecinos y organizaciones ecologistas.
Hasta llegar ese momento, hubo que superar recelos y cicatrizar heridas.

9. Una de las balsas laterales que permite regular caudales, cerca del regadío y sin afectar al río. Foto: Archivo Confederación Hidrográfica del Ebro10. Donde antes hubo una estación de bombeo, rabia y represión, el 23 de enero de 2010, festejamos todos los frutos del diálogo. Ese día las autoridades, con el Presidente Iglesias, fueron bienvenidas. Foto: Juan Campos

Las balsas laterales que permiten regular caudales, cerca del regadío y sin afectar al río.

Donde antes hubo una estación de bombeo, rabia y represión, el 23 de enero de 2010, festejamos todos los frutos del diálogo. Ese día las autoridades, con el Presidente Iglesias, fueron bienvenidas.

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