El Jordán, río sagrado y maldito

Agua, Ríos y Pueblos*

Israel posee el control sobre la cabecera del río Jordán y detenta los derechos de explotación de los acuíferos de su área de influencia. El trasvase del Jordán hacia el desierto del Neguev para producir algodón y otros cultivos extensivos para la exportación, ha acabado por arruinar el Jordán Medio, por el que sólo circulan retornos salinizados, y ha provocado un gravísimo deterioro al Mar Muerto.

A la población palestina se le ha vedado el acceso al Jordán y tiene prohibido perforar nuevos pozos en los acuíferos de la zona. Cada israelí dispone de 304 metros cúbicos de agua al año, mientras los palestinos disponen de menos de 80.

Diversos colectivos sociales, dentro de un programa de acción conjunta denominado Good Neighbours, promueven proyectos de colaboración entre israelíes, jordanos, sirios y palestinos, al margen de sus respectivos gobiernos, para buscar soluciones justas a este problema.


Fotos de la web de ARP: Telemans/Serra. Un valle militarizado de un río donde se bautiza

*Del catálogo de la exposición

Aral, crónica desde el fin del mundo

Témoris Grecko

Moynaq, Uzbekistán. Parecía un viaje al fin del mundo. Estaba en un país del centro de Asia, Uzbekistán, ya bastante lejos de cualquiera de las más raras ciudades de las que a veces se escucha o se lee en México, y desde su capital, Tashkent, todavía tuve que tomar un tren de 24 horas hasta un lugar que se llama Nukus, en medio de inmensos desiertos. Para llegar a Moynaq, además, me faltaban un taxi compartido y un viejo autobús. La gente me miraba sorprendida, ¿qué hace este extranjero aquí, a dónde va? Parecía que al fin del mundo. Pero no, en realidad me dirigía al fin de un mar. Al final, a su desaparición, a su muerte. A la peor tragedia ecológica causada por el ser humano.

El Mar de Aral fue el cuarto cuerpo continental de agua salada del mundo, con 68 mil kilómetros cuadrados. Es una extensión equivalente a la del estado de Guerrero. Hoy, se ha reducido a 17 mil km2, menor que Hidalgo. En donde había agua, olas, peces y aves, ahora sólo hay arena, sal, polvo, y decenas de extraños cadáveres de metal oxidado. Moynaq, un antiguo puerto pesquero de 40 mil habitantes, al que llegaban los turistas para bañarse en sus playas y tomar sus famosos baños medicinales, se ha convertido en un pueblo en semiabandono, una larga hilera de cascarones de lo que fueron casas, habitado por personas aquejadas por graves enfermedades, que hace mucho que dejaron de soñar con el regreso de los buenos tiempos: ahora estarían contentos si tan solo se pudieran largar.

¿Quién provocó esto? ¿Cómo fue posible que no se dieran cuenta de lo que estaban haciendo?

Por la cola del tigre

Dormí en Nukus y me levanté temprano para ir al sitio donde se congregan los taxis: primero tuve que averiguar cuál iba a Kungrad, una población intermedia, y discutir con el conductor –que sólo hablaba ruso y uzbeko– el precio. Después hubo que esperar una hora a que llegaran más pasajeros, hasta reunir cuatro. Aunque está a unos 200 kilómetros de Moynaq y es mucho más grande –un cuarto de millón de habitantes–, Nukus también es una víctima del desastre del Mar de Aral y se está despoblando. “Yo me voy a donde sea”, me dijo Yevgueni, un joven con el que conversé en un café internet. “Me gustaría ir a Estados Unidos, a Australia, pero si puedo irme a Rusia o, aunque sea, a Kazajastán, allá iré. Karakalpakstán (una república “autonóma” dentro de Uzbekistán) se está muriendo”. Y lo decía sin haber visitado nunca Moynaq.

En el camino era visible la ruina. La desaparición de un cuerpo de agua masivo afectó el clima en una extensa región de Asia Central. Los días sin una gota de lluvia aumentaron de 35 al año a 120. El aire se hizo mucho más seco. De las 173 especies animales que había, sólo sobreviven 38. En el antiguo lecho marino, ahora expuesto al sol, se forman inmensas tormentas de arena, sal y compuestos químicos tóxicos que barren toda la zona. Al margen de la carretera se pueden ver depósitos blancos y pardos de los residuos arrastrados desde largas distancias.

En Kungrad debía cambiar de vehículo. Es otro pueblo feo, de casas sucias y en deterioro avanzado, en el que la gente no encuentra cómo ganarse algún dinero. Un extranjero es una buena oportunidad. Discutí con los conductores de taxi, que aseguraban que no había otra manera de llegar a Moynaq que contratar a uno de ellos, por 100 dólares el día. Encontré un autobús que me llevó por 50 centavos.

Era una reliquia, un camión de marca indistinguible que se movía gracias a sonoras explosiones de diesel y que dejaba densas estelas de humo negro. Cuando llegó a la estación y se detuvo justo a un lado de mí, una nube de mujeres de etnia karakalpak (su idioma es parecido al turco y forman la mitad de la población de Karakalpakstán) apareció de quién sabe dónde, pasó en tropel y ocupó los asientos. Me tuve que apretar en el fondo con otros hombres para recorrer otro centenar de kilómetros hasta Moynaq.

La última parte del camino fue extraña: era como un estrecho terraplén construido sobre una seca planicie. Hace 25 años, Moynaq estaba en Ush Say (Cola de Tigre), una península conectada a tierra firme por esta larga calzada. Y lo que yo veía a izquierda y derecha –dunas y más dunas hasta el horizonte–, entonces estaba cubierto de agua.

Del mar al desierto

Bajé del autobús al lado del decrépito hotel Oybek. Caminé hacia el sur, con un grupo de adolescentes intrigados por mi visita. ¿Que si era un científico con una solución para el desastre? Pensé que los decepcionaba cuando dije que no. Pero estaba equivocado: ya han visto ir y venir a mucha gente sin que nada se resuelva. Almaguin Mat Nazarova, una mujer que conocí más tarde en el pequeño museo de Moynaq, compartió conmigo un dicho local: “Si cada científico que viene a estudiar la desecación del Mar de Aral llegara con una cubeta de agua, ya lo hubieran llenado de nuevo”.

Cien metros más adelante, encontré la desviación hacia el antiguo muelle. Está señalado por lo que parece un reloj de sol, una especie de aguja de cuatro metros de alto en la que los últimos habitantes de Moynaq han plasmado los mapas de su tragedia: de un lado, está uno de 1960 y aparece su pueblo, rodeado de azul. El otro representa el Mar de Aral en 1985, ya partido en dos lagos, uno pequeño al norte, en la república de Kazajastán, y otro más grande al sur, en Uzbekistán, y Moynaq rodeado de marrón arena. La orilla ya aparece a unos cien kilómetros. Hoy está a 160, y el lago sur se volvió a fragmentar: hay uno al oeste y otro al este.

Yo recordaba ese sitio. Cuando era adolescente, cayó en mis manos una revista en español que distribuían las embajadas de la Unión Soviética. En ella se convocaba a un concurso juvenil de reportaje sobre temas de ese país. No sé cómo me había enterado de la tragedia ecológica del Mar de Aral, de la que entonces no se sabía casi nada, pero pensé que les iba a gustar que un chico mexicano tratara el tema, que según yo, debía tenerlos muy preocupados resolviéndolo. Nunca recibí respuesta.

Cuando buscaba documentación sobre el asunto (tarea difícil cuando no existía internet y Uzbekistán era todavía una de las quince repúblicas soviéticas, más desconocida que ahora), encontré una foto de un sonriente grupo de marineros en ese lugar. Varios de ellos mostraban la captura de pescado. Ahora, sólo vi un extraño cementerio. Siete cadáveres de barcos se oxidan casi en fila. Unos 500 metros a la derecha, hay otros dos. En la distancia, a un kilómetro y medio, más o menos, se asoleaba uno más.

Bajé por las escaleras que antaño conducían al agua. La aguja-monumento-mausoleo está sobre unos acantilados en los que todavía se aprecian las huellas del golpe de las olas, pero todo está reseco. Los botes descansan sobre dunas de arena, que convierten la caminata alrededor de ellos en un pesado sube y baja. Uno había perdido la cubierta metálica de la popa y parecía como una dama de la corte francesa del Rey Sol, a la que le habían levantado la falda para dejar al descubierto el armazón de su vestido. También podía compararse con el costillar de un buey argentino tras el paso de cinco gauchos hambrientos.

Subí a algunos barcos, levanté escotillas, abrí puertas, me planté en un puente de mando. Quise imaginar días mejores, las manos del capitán sobre el timón, los karakalpaks recogiendo las redes, los pescados sacudiéndose sobre la borda. Seguramente reían. Pero tal vez ya no mucho. Acaso ya se daban cuenta del triste futuro que se les venía encima. Seguramente constataban que el Aral era menos profundo, que las orillas retrocedían. ¿Habrán pensado en oponerse? ¿En actuar para proteger su medio de subsistencia, el ambiente de sus hijos, el hábitat de su pueblo?

La crisis llegó poco a poco, con una lentitud de décadas. Cuando el Aral se empezó a retirar y la península Ush Say se convirtió en parte de tierra firme, y para conectar su puerto con el mar, los habitantes de Moynaq abrieron canales que con los años tuvieron que alargarse decenas de kilómetros. Hasta que lo que quedaba del Aral se hizo tan poco profundo y tan salino que todas las especies de peces endémicas se extinguieron.

¿Cómo habrá sido el último día? Esos siete barcos están alineados por alguna causa, no me esperaban a mí en formación. En cierto momento, los rudos hombres debieron haber comprendido que no se podía más. Trajeron sus botes con la última marea. Al descender de ellos, el charco ya se había alejado. Bajaron por las escalerillas, con salvavidas al hombro, y plantaron sus botas impermeables sobre montones de arena reseca. Caminaron hacia el muelle. Y se despidieron para siempre del Mar de Aral y de sus vidas de pescadores. De un día para otro, los marineros se convirtieron en hombres del desierto.

Charco de pesticidas

Millones de toneladas de pesticidas, desfoliantes y otros químicos fluyeron hacia el Mar de Aral cuando tenía agua. Hoy, los restos secos de esos productos se mezclan con la arena y la sal en el lecho descubierto. El viento y las grandes tormentas de polvo los dispersan a lo largo de cientos de kilómetros. Los habitantes de Karakalpakstán se esconden cuando las ven venir: Almaguin Mat Nazarova dice que el día se oscurece, el cielo se torna gris y las partículas vuelan por doquier. Quienes quedaron expuestos a ellas pasan horas con una sensación de picor en los ojos y algo como paja en la garganta. Hay científicos que consideran que ésta es la zona más polvorienta del mundo. Pero lo que más preocupa no es la cantidad de polvo, sino su toxicidad.

Cada año, el viento dispersa 150,000 toneladas de partículas que contienen organofosfatos y organocloridos, pesticidas que han caído en desuso por sus efectos en la salud. Ésta es la causa de una explosión de enfermedades: tuberculosis de alcances epidémicos, problemas de riñón, anemias (que afectan a 80% de las mujeres embarazadas), problemas intestinales y gran mortalidad infantil: la mitad de los niños que mueren en la región lo hacen por enfermedades respiratorias, como asma, bronquitis crónica y neumonía. Gracias a que el agua para beber está contaminada, el cáncer y los daños al pulmón son 30 veces más elevados de lo que eran antes de la tragedia. Por eso, quien no se ha ido sueña con hacerlo.

Lo peor es que no se trata de las consecuencias inesperadas de la acción humana. Documentación de los años 50 indica que los planeadores soviéticos que decidieron transformar las repúblicas de Asia Central en una inmensa reserva productora de algodón para la URSS sabían que el Mar de Aral desaparecería. Y no se preocuparon por las consecuencias ambientales. En 1964, Aleksandr Asarin, del Instituto Hidroproyecto, señaló que el Mar estaba condenado: “Es parte de los planes quinquenales, aprobados por el Consejo de Ministros y el Politburó. Nadie en los niveles inferiores se atrevería a decir una palabra para contradecir esos planes, ni siquiera si se trataba del destino del Mar de Aral”.

En 1959, los burócratas de Moscú concibieron un plan brutalmente ambicioso para irrigar extensos pedazos de desierto y transformarlos en plantaciones. El agua del Mar de Aral provenía los ríos Amu Darya y Syr Darya, que jugaron un papel destacado en la historia asiática desde que Alejandro Magno conquistó la región hace 2400 años. Los soviéticos desviaron el líquido a través de extensas redes de canales. Como no estaban entubados, sino al aire libre, y no los hicieron a prueba de filtraciones, una parte considerable del agua se pierde por evaporación solar y fugas. Además, convirtieron los ríos en un vertedero de desechos químicos, que fue lo que llegó al Mar de Aral. En dos décadas, los peces y muchas especies murieron por envenenamiento, y las aguas se retiraron. Hoy, la costa está a ciento sesenta kilómetros de Moynaq.

Y no hay solución a la vista. En la parte norte de lo que queda del Mar de Aral, en Kazajastán, el gobierno ha construido diques para estabilizar un pequeño lago, con lo cual consiguió que se elevara el nivel del agua y reaparecieran algunas especies marinas. La parte sur, la que ya se dividió en mitad oeste y mitad este, se sigue empequeñeciendo, y esta última desaparecerá en pocos años. El gobierno de Uzbekistán reconoce la tragedia pero, a fin de cuentas, le importa más seguir produciendo algodón y no va a tomar medida alguna para que aumente el caudal del Amu Darya que va a dar al lago.

Aunque a donde yo fui era la muerte de un mar, cuando me marché de ahí, ya me pesaba en la mirada y en el espíritu como si atestiguara el fin del mundo. Me pregunté cuál es la diferencia entre lo que han hecho con el Mar de Aral y lo que estamos haciendo con nuestra Tierra. Quizá sea sólo cuestión de tiempo. Aquí aprendí que las agonías pueden ser muy lentas.

Artículo publicado en Quo México y cedido por el autor.

Fotos: Dieter Telemans, ARP

Ecozine premia a la asociación Agua, Ríos y Pueblos por su lucha medioambiental

Papel de Aguas

El Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza, Ecozine, en su tercera edición, ha premiado a la asociación Agua, Ríos y Pueblos. Se trata de una de las dos menciones especiales del jurado, que ha recibido en reconocimiento a su lucha en defensa del medio ambiente. El pasado viernes 28 de Mayo tuvo lugar la gala, en que se premiaron diversos trabajos creativos audiovisuales.

Palmarés:

La película ganadora del premio del Jurado Internacional al mejor documental de más de 30 minutos fue para la argentina Vienen por el oro, vienen por todo, de los realizadores Pablo D´Alo y Cristian Harbaruk.

La producción ganadora del premio del Jurado Internacional en la categoría hasta 30 minutos resultó la italiana Be water my friend, del director italiano Antonio Martino.

El Jurado Internacional también concedió las siguientes menciones:

Mención de Honor en la categoria de más de 30 minutos al documental argentino Gurises al abordaje: papeleras codirigido, por Dimas Games y Lázaro Llorens.

Hubo Mención de Honor en la categoría hasta 30 minutos al corto de animación canadiense Les anges déchets, de Pierre Trudeau.

El premio del público joven en la Sección Jóvenes se lo llevó el cortometraje de animación uruguayo La canilla perfecta, de Water Turnier.

El premio que otorga la Asociación Ecozine a la asociación o persona destacada por su lucha en la defensa del medio ambiente lo obtuvo la asociación Agua, Ríos y Pueblos en colaboración de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

Fuente: http://es.paperblog.com/palmares-ecozine-2010-161452/

Ver más: www.ecozine.es

Pedro Arrojo en la recogida del galardón (foto T. Heiskel)

La Plataforma escalfa motors contra nous transvasaments en silenci

David Palacios

La Plataforma en Defensa de l’Ebre va protagonitzar ahir diumenge a Barcelona una manifestació per reclamar l’acompliment de la directiva de la Unió Europea sobre el cabal dels rius –en especial del Ter, el Segre i l’Ebre. Segons la Comissió de Sostenibilitat, el cabal final del riu Ebre hauria de ser de 170 m3 per segon, però el govern central el situa en 80 m3.

Els manifestants a Laietana (foto Ferré)

L’esborrany de nou pla hidrològic planteja 402.166 hectàrees de nous regadius i de captacions que duplicarien el transvasament de l’Ebre que va començar el PP al 2002. El fet que sigui el PSOE qui governa ara i el context de la crisi econòmica han silenciat el nou perill per als cabals ecològics de l’Ebre.

El sol i la calor var ser els protagonistes de la mobilització festiva que va aplegar unes 2.000 persones, sobretot de les terres de l’Ebre, de l’Aragó i també de Madrid. Les plataformes en defensa del riu, contra els embassaments de Yesa (Navarra) i Biscarruès (Osca) i contra el magatzem nuclear d’Ascó (Ribera d’Ebre), així com una petita representació dels opositors al projecte Castor de magatzem i tractament de gas entre Alcanar i Vinaròs (Montsià-Baix Maestrat) van recórrer una part dels carrers barcelonins. La defensa de l’aigua, però, es va imposar a la xafogor. “Venim per una bona causa”, van assenyalar un grup de manifestants de Sant Carles de la Ràpita (Montsià). “Les Terres de l’Ebre ens hem de fer sentir”, va afegir una tortosina.

La manifestació va començar a les 12.15h a la plaça Urquinaona de Barcelona i va transcórrer per la Via Laietana fins arribar a la Catedral, amb lentitud per no molestar els balladors de sardanes dels diumenges. Sota el lema Lo riu sense cabals és la mort del Delta, els participants van demanar la conservació dels cabals de l’Ebre i d’altres rius catalans, com el Segre i el Ter.

A les 13.15h es va arribar davant de la Catedral en un ambient festiu, amb crits d’“Aigua per al riu, vida per al Delta” i xiulades dels manifestants que portaven, en la seva majoria, una samarreta blava amb el símbol de la lluita contra el transvasament, el nus. En un escenari davant el temple, representants d’algunes associacions convocants van dirigir unes paraules als assistents. Els manifestants continuaven cridant consignes en contra dels transvasaments. Manolo Tomàs, portaveu de la Plataforma en Defensa de l’Ebre, aixecava aplaudiaments: “El riu Ebre no està en venda ni en lloguer, no baixarem la guàrdia. La gent de les terres de l’Ebre no estem sols”.

Arribada a la Catedral (foto Palacios)

L’encarregada de llegir el manifest conjunt de totes les entitats que donaven suport a aquesta manifestació va ser la periodista Pilar Sampietro. “La supervivència del Delta com a ecosistema està en perill”, va dir. Una frase que va provocar la reacció del públic, amb aplaudiments i consignes a favor de la vida del riu. “Les terres de l’Ebre som el contenidor de Catalunya”, deia en veu alta una senyora de l’Ampolla (Baix Ebre), mentre Sampietro declarava l’aigua com un “bé universal, no com una mercaderia”, una de les idees que ha circulat amb insistència a l’agenda d’actes d’Aigua, Rius i Pobles.

A les 14.00h, després d’un “Visca les Terres de l’Ebre” i sota un sol abrusador, la música va tancar la marxa en favor d’un riu digne. Josefa (una veïna de Tortosa) comentava amb desencís: “Malgrat aquesta manifestació, tot tirarà endavant, ja que els que estan al poder volen manipular la nostra aigua”. Cal guardar forces, si el canvi polític va evitar el transvasament del PP, la protesta actual sembla només un escalfament de motors del que caldrà fer.

La defunción del lago Chad

David Palacios

Las condiciones climatológicas y la mano del hombre casi han acabado con el lago Chad y con los propios habitantes de la zona. Según la ONU, la desecación total del lago afectaría a 30 millones de personas. El lago se sitúa en el desierto del Sahel, en el sudoeste del Sahara, a unos 300 metros por encima del nivel del mar. Está rodeado por cuatro países: Nigeria, Níger, Chad y Camerún. Tiene de media de 1,5 metros de profundidad (7 metros en el punto más hondo) y está formado por islas pequeñas y humedales. De sus muchos afluentes, el mayor es el río Chari, que aporta más de un 90% del agua del lago.

Hay pocas esperanzas de que el lago sobreviva. Cada vez las dimensiones del lago son menores. Los expertos de la Food and Agriculture Organization (FAO) le dan de vida 20 años más y afirman que la pesca se ha reducido drásticamente, así como el ganado.

1823. En febrero de 1823, el explorador escocés Hugh Clapperton descubre el lago Chad, en una expedición de la African Association.

1960. El lago Chad cubre más de 25.000 km2 y es el cuarto mayor lago de África.

1970-1980. El caudal del río se seca y su superficie disminuye hasta los 2.000 km2.

1962. Se empieza a implantar el Proyecto de Irrigación del Sur del Chad, un macroproyecto de desarrollo internacional, con el fin de regar amplias extensiones de tierra con agua del lago.

El lago Chad era un espacio de navegación que sostenía la economía de cuatro países (foto Cédric Faimali)

2006. Escasea el alimento para animales debido a la degradación de los pastizales. Se reduce en un 46,5% su producción.

2009. El 16 de octubre de 2009, la FAO organiza un evento llamado Salvar al Lago Chad: un ecosistema amenazado, con el que se pretende concienciar a la población de la situación del lago africano y recaudar fondos para llenarlo y mejorar la alimentación de la población de la zona.

2010. La capacidad del lago es de 1.000 km2 (25 veces menos que hace 50 años).

Noruega: manual per acabar amb la naturalesa salvatge

David Bretos

El Govern de Noruega volia construir als anys 80 una gran presa al riu Alta-Kautokeino, que travessa l’últim territori verge del continent europeu: l’altiplà de Finnmark, al nord del país, entre Finlàndia i Rússia. Allà hi ha la localitat de Masi, de la comunitat sami, que es veu obligat al desplaçament de les seves llars i pateix el greu impacte sobre la seva forma de vida. L’agricultura, la pesca i les rutes de pastura es perdrien si es duia a terme a terme la presa. A més, la riquesa natural i biològica està amenaçada per l’extinció de diverses espècies d’animals i plantes.

Inicis de la dècada dels 70. La Comissió Parlamentària  encarregada del projecte visita la localitat de Masi. El poble els va rebre amb pancartes i lemes com “Nosaltres érem aquí primer” o “Els rens no canvien les seves rutes”.

1973. En vista de la gran oposició i pressió social, el Govern noruec opta per modificar el projecte. Masi se salva de la seva inundació.

1978. S’aprova el projecte entre protestes dels habitants de Masi. Mesos abans, els opositors s’havien organitzat en un front popular que agrupava més de 20.000 persones i 85 ajuntaments.

1979. S’aixeca un campament en protesta a Detsika, la zona per on s’arriba a les obres. Uns 6.500 manifestants en bloquegen l’accés i impedeixen que es pugui treballar en la presa durant l’estiu. A la capital, Oslo, l’Associació Noruega per a la Conservació de la Naturalesa inicia procediments legals contra el Govern. Els sami sol·liciten una negociació sobre els seus drets com a poble.

L'1 de maig de 1979 Gro Harlem Brundtand, la ministra de mediambient, va visitar Masi. Una dona amb una pancarta li preguntava: "Per què vas aprovar uns plans que destrueixen els rius i la pesca?" (foto Kaare Tannvik)

Octubre de 1979. Set manifestants sami comencen una vaga de fam en front del Parlament. Exigeixen la paralització de les obres i un debat sobre els drets del seu poble. Es convoquen manifestacions a tot el país.

Febrer de 1980. El primer ministre, Oddvar Norli, accedeix a establir un comitè per revisar la qüestió del territori sami i els seus drets sobre l’aigua.

Finals de 1980. El Govern noruec s’impacienta.

14 de gener de 1981. El contingent policial més gran a Noruega des de la Segona Guerra Mundial desallotja uns 1.000 manifestants de la zona d’accés al lloc de construcció de la presa. A 30 graus sota zero i amb tan sols dues hores de llum natural al dia, les forces de l’ordre detenen 800 persones. Set persones comencen una segona vaga de fam.

Febrer de 1981. 14 dones sami ocupen les oficines de la primera ministra Gro H. Brundtland.

Setembre de 1981. Es reprenen les obres de la presa.

1982. La Cort Suprema dictamina que les obres es realitzen de manera satisfactòria i que els afectats ja han tingut el seu temps de discussió. S’acusa als líders del moviment de lluita contra la presa d’instigació i es multen uns 1.000 noruecs.

Maig de 1987. La central hidràulica d’Alta comença a funcionar, desapareixen les varietats de plantes endèmiques a la zona i la pesca cau en picat. Les zones de pastura dels rens queden deteriorades o suprimides.

Inicis de la dècada dels 90. Un excedent de producció energètica provoca dificultats financeres als productors d’energia.

Dones mazahues: la lluita per l’aigua en clau femenina

Laura Quesada Martínez

Amb les fotografies d’Hermes León, que formen part de l’exposició Aigua, Rius i Pobles, coneixem la història de les dones mazahues de Mèxic, que l’any 2004 van iniciar les protestes per aconseguir aigua potable a les seves llars. Les mazahues van unificar la cura del medi ambient i la reivindicació indígena des d’una perspectiva de gènere, que ha servit per defensar la seva cultura, la seva llengua i la seva identitat com a dones.

1976. El Govern proposa fer un transvasament d’aigua, des de l’estat de Michoacán fins a Mèxic D.F. És una obra de grans dimensions que rep el nom de “sistema Cutzamala”. Les infraestructures provoquen un impacte mediambiental que afecta la vida dels camperols mazahues.

Setembre de 2003. Es desborda el riu Malacatepec i inunda 300 hectàrees de conreus de Villa de Allende. Els pagesos mazahues demanen compensacions a la Comissió Nacional de l’Aigua i, al no rebre resposta, la situació deriva en un conflicte amb el Govern federal i l’estatal.

Les comandants mazahues armades simbòlicament (foto Hermes León)

Febrer de 2004. Les dones mazahues comencen les protestes per aconseguir aigua a les seves llars. Les accions s’inicien amb una simbòlica “marxa de les torxes”, que representa el despertar de les consciències.

Setembre de 2004. Les dones prenen el comandament de les reivindicacions i intensifiquen les seves accions amb manifestacions, vagues de fam i marxes fins a Ciutat de Mèxic. En aquell moment, es forma l’Exèrcit Zapatista de Dones Mazahues per a la defensa del dret de l’aigua.

La lluita de “l’exèrcit” pacifista dóna els seus fruits, ja que s’han aconseguit compensacions pels cultius inundats, la devolució d’alguns terrenys expropiats i l’abastament d’aigua potable. A més, s’han posat en marxa cooperatives i microempreses de comercialització de productes agropecuaris.

El Ter és com l’Ebre

El transvasament del riu gironí ha provocat en els darrers anys un empobriment de l’ecosistema de l’entorn

Alain Garrido

Molts catalans  s’exclamen quan senten a parlar del transvasament de l’Ebre, però potser no saben que n’hi ha un altre a Catalunya i és per proveir d’aigua Barcelona. A més, amb unes conseqüències molt desafortunades. És el riu Ter. A causa d’aquest transvasament, les aigües del riu Ter s’han vist perjudicades. El seu cabal ha baixat durant les últimes dècades i provoca l’empobriment de les espècies i no permet el funcionament correcte dels ecosistemes.

Anys 50. El problema del Ter ve de lluny. L’alcaldia de Barcelona va observar que amb l’aigua provinent de l’aqüífer del Llobregat no n’hi havia prou per cobrir les necessitats. Durant aquests anys, l’Estat va publicar una sèrie de decrets per derivar aigua de la conca del riu Ter cap a la ciutat comtal; finalment, es va aprovar una llei que regulava el transvasament d’aigua del Ter cap a Barcelona i quin havia de ser el mínim de cabal per garantir la salut del riu Ter.

Anys 60. La llei segueix vigent i, si durant s’agafaven entre uns 2 i 3 m3/segon, actualment, s’estan transvasant sistemàticament 8 m3/segon, que és el màxim. Amb aquestes xifres, es pot extreure que un 60% de l’aigua consumida a la capital catalana i la seva àrea metropolitana és del riu Ter i la resta del Llobregat.

1981. Davant d’aquesta polèmica hidràulica, neix al  l’Associació de Naturalistes de Girona. Aquesta entitat defensa una societat sostenible, vetlla per minimitzar les desigualtats ecològiques entre el món rural i l’urbà i informa sobre els possibles efectes negatius que puguin produir les disfuncions al ecosistema.

1989. En la mateixa línia, però més especialitzat en el problema del riu Ter, l’any 1989 neix l’associació Gent del Ter amb l’objectiu de recuperar la vida i l’entorn de la conca del riu gironí. L’agrupació, fins i tot, ha arribat a demanar a l’Agència Catalana de l’Aigua (ACA) que deixi de transvasar aigua a Barcelona. A més, els socis consideren que s’està deixant sec el riu, tot afectant l’ecosistema fluvial.

2008. La col·laboració en estudis entre la Universitat de Girona i l’Ajuntament de Torroella de Montgrí va gestar al 2008 la creació de la Càtedra d’Economistes Litorals Mediterranis. Dos són els seus principals reptes: assessorar les administracions responsables de la conservació i restauració dels espais naturals costaners mediterranis i coordinar les investigacions o projectes necessaris per a la correcta gestió.

Per a conscienciar la societat d’aquest problema, les associacions participen en un cicle de ponències organitzat pel Museu Marítim de Barcelona amb motiu de l’exposició Aigua, Rius i Pobles.

El nus ha esdevingut el símbol contra els transvasaments (foto Ferré P.)

Un muntanya de brossa salina

El Cogulló del Bages és el problema hídric més gran de Catalunya, segons l’ACA

Nil Via

Quan es pensa en grans desastres ecològics sovint apareixen imatges de llocs completament forans, de països pobres allunyats en què no hi ha accés a recursos sostenibles. Però l’emergència mediambiental més urgent que tenim és ben aprop: el runam del Cogulló de Sallent, al Bages. Es tracta, literalment, d’una muntanya de clorur sòdic de tals dimensions que es pot divisar des de tot el Pla de Bages. Les sals que conté, barrejades amb l’aigua de pluja, han provocat la salinització tant de les aigües del subsòl, com de la majoria de les conques fluvials que hi ha a la vora, cosa que malmet considerablement l’entorn mediambiental i la població de bona part de Catalunya.

Amb les plataformes Prou Sal i Montsalat, Papel de Aguas ha visitat el runam del Cogulló. Envoltat per una tanca i protegit per un servei de seguretat privat, té la pinta d’una muntanya de terra qualsevol al bell mig del bosc. Aquesta primera aparença canvia un cop es miren els bassals secs o els rius propers, on es poden veure clarament els efectes de la sal en l’entorn.

Situat al costat del poblat ibèric del Cogulló, el runam creix diàriament en unes 4.000 tones de clorur sòdic, segons l’empresa propietària. Així doncs, és possible entendre perquè ha arribat a ser tan gran si es té en compte que fa més de 30 anys que s’hi està acumulant material.

Noves espècies

Tal com expliquen els membres de Montsalat i de Prou Sal, d’algunes de les mines que hi ha repartides per tot el Bages se n’extreu material del qual, un cop tractat, en sortirà la potassa, que serveix per fer adob. L’extracció de la potassa és molt ineficient, ja que, de cada 100 tones de material extret, només 40 són de potassa. La resta és, majoritàriament, clorur sòdic, sal, que s’aboca en piles que acaben convertint-se en muntanyes. També hi ha salmorres, que fins fa un temps s’abocaven als rius més propers. Aquesta sal provoca la destrucció de bona part de l’ecosistema que envolta el runam, dins del qual hi ha la conca fluvial tant del Cardener, com del Llobregat. Naturalistes de la zona han constat que la flora pròpia del Bages està canviant, ja que estan desapareixent certes espècies de plantes, mentre que n’apareixen de noves resistents a la sal.

L’afectació del Llobregat depassa la població del Bages, i es converteix en un problema que abasta gran part de la població catalana. I és que molta de l’aigua d’aixeta de Barcelona i de l’Àrea Metropolitana prové del Llobregat. Tot i això, és poca la gent que coneix el runam del Cogulló i els perjudicis que comporta. Segons les plataformes, les autoritats de Manresa s’ho miren de lluny, ja que l’aigua d’aixeta de la ciutat, tot i que la sèquia que l’abasteix passa pel costat mateix del runam del Cogulló, no es veu afectada pel problema de la sal.

La Generalitat no només no ha obligat a desenrunar la muntanya, sinó que ha legalitzat l’abocador, malgrat que l’Agència Catalana de l’Aigua l’ha declarat el problema hídric més greu de tot Catalunya. La Generalitat ha permès que es mogués una línia elèctrica perquè la muntanya pogués seguir creixent. L’única mesura a què s’ha obligat Iberpotash, multinacional amb capital israelià propietària de les mines de Balsareny, de Súria i de Sallent, és a fer el que els tècnics anomenen una “rasa perimetral”, és a dir, una mena de canal d’un metre de fondària que envolta la muntanya i que permet recollir part de la contaminació salina que provoca la pluja.

Si bé és cert que les plataformes contràries a l’abocament de sal valoren positivament aquest canal, també denuncien que hi ha parts en què la muntanya l’ha engolit, o què hi ha trams plens de pedres completament inutilitzats. Aquests canal condueix l’aigua salinitzada a una petita presa situada al capdavall de la muntanya, en què també s’hi emmagatzemen les salmorres provinents del procés de separació de la potassa. Tal com demostren els membres de totes dues plataformes, aquesta presa deixa escapar part de l’aigua salada, i quan hi plou, s’omple i acaba vessant aquesta aigua.

Iberpotash posseeix bona part dels terrenys que envolten aquests municipis, fins i tot les runes del poblat ibèric del Cogulló i el Castell de Sallent, una de les cinc úniques edificacions romàniques de planta circular que hi ha a Catalunya. Les mines de sal generen, només a Sallent, uns 1.000 llocs de treball directes. Aquest fet fa que la lluita contra l’abocament de sal al Cogulló sigui força difícil i confronti la població, ja que molts dels treballadors d’Iberpotash tenen por que s’acabi tancant la mina.

Guerra de firmes

Prou Sal va trigar una setmana per recollir 1.500 signatures en contra del trasllat de la línia elèctrica, mentre que el comitè d’empresa de la mina de Sallent en va recollir 5.000 en els mateixos set dies. Tot i així, Iberpotash ha hagut de reduir la producció de potassa, ja que, per culpa de la baixada del preu del mineral, i de la conseqüent disminució de la producció d’adob, ara es troben amb un excedent que no poden vendre.

Tal com es pot veureu en els runams de la Botjosa (Sallent) o de Vilafruns (Balsareny), l’Agència Catalana de l’Aigua està intentant solucionar el problema d’aquestes muntanyes de sal plantant-hi vegetació, o bé impermeabilitzant-les per tal que no hi entri l’aigua de la pluja. La primera possible solució és eficient en aquells llocs en què el runam és pla. Si fa pendent, la vegetació erosiona els cantons de la muntanya i fa que se’n precipitin trossos.  La segona solució requereix, d’una banda, aplanar el màxim possible la muntanya i, de l’altra, recobrir amb plàstics tota la superfície de clorur sòdic.

De moment Montsalat i Prou Sal han reunit proves per tirar endavant una querella contra Iberpotash. Mentrestant, el runam del Cogulló i els altres que encara queden actius seguiran creixent cada dia, fins que la muntanya de sal del Bages entri en competència directa amb Montserrat pel rècord d’altura de la zona.

Visiteu a Enllaços els reportatges sobre la muntanya-abocador de sal.

Foto: Marc González

L’herència colonial en l’espoli d’un riu africà

Els Gwembe-Tonga desplaçats per la presa Kariba malviuen a uns erms insalubres des de fa mig segle

Núria Ventura

Karin Retief ha documentat la situació dels Gwembe-Tonga, una comunitat que viu en situació de precarietat des que van ser desallotjats, ara fa 50 anys, de les seves terres. El Govern colonial britànic va decidir construir la presa Kariba i va desallotjar sense cap compensació ni garantia els Gwembe-Tonga. Retief retrata la vida quotidiana de la comunitat, recull les seves queixes i visibilitza les condicions de vida de la comunitat. Les imatges de Karien Retief s’exposen al Museu Marítim a l’exposició Aigua, Rius i Pobles.

Els pobles vora una presa elèctrica no tenen electricitat (foto Karin Retief)

Més de 57.000 membres de la comunitat Gwembe-Tonga es van veure obligats a desplaçar-se d’allà on vivien a la dècada dels cinquanta. A la riba del riu Zambeze, a la zona del congost de Kariba, les autoritats colonials britàniques van planejar construir una de les preses més grans del món. Per poder erigir l’embassament de Kariba era necessari traslladar la població de la zona. Però els Gwembe-Tonga no va ser consultats. Simplement, les autoritats van obligar al poble que vivia a la frontera entre Zàmbia i Zimbabwe a deixar-ho tot enrere.

Les autoritats van carregar els Tonga en camions i els van fer viatjar suportant altes temperatures i amb una quantitat d’aigua escassa per al llarg trajecte. Van anar a viure a uns turons erms del Zambeze, a poblats que estaven entre 50 i 100 quilòmetres lluny de la seva terra. Era una zona àrida. L’escassetat de recursos hídrics, les dures sequeres, la poca fertilitat de la zona i plagues van propiciar malalties. Només dos mesos després del reassentament havien mort 212 persones.

Alguns grups van intentar evitar el trasllat amb l’ús d’armes o negant-se a deixar casa seva, fins que l’aigua va inundar-ho tot. El poble Tonga no podia lluitar contra la forta repressió de la policia colonial i les autoritats van utilitzar la violència. En l’operació de desallotjament la policia va assassinar a trets vuit persones i almenys 32 van resultar ferides.

La presa de Kariba va ser impulsada per les autoritats colonials britàniques de la zona i finançada pel Banc Mundial, entre altres fonts d’ingressos nacionals i internacionals. La presa proporciona electricitat als centres urbans de Zàmbia i Zimbabwe i sobretot és important per a les mines de coure de Zàmbia i per al cinturó industrial d’Harare, la capital de Zimbabwe. Va enriquir als propietaris industrials de la zona i també a l’empresa constructora de la presa, la italiana Impregilo, a més de a la companyia d’enginyeria francesa Coyne et Bellier. Un cop els dos països van esdevenir independents, la situació no va canviar pels Gwembe-Tonga. Ningú no va compensar-los.

Actualment, la situació del poble desplaçat no ha millorat. Tot i així, hi ha entitats i fundacions que lluiten per millorar les condicions de vida dels Tonga. El suport del Govern ha estat insignificant.

Enllaços:

www.basilwizi.co.zw La Fundació Basilwizi és una organització per al desenvolupament de la comunitat Tonga i també la Korekore. Dissenya estratègies legals i de negociació en demanda d’indemnitzacions adequades i plans de desenvolupament per al futur.

http://www.mulonga.net Mulonga en la llengua dels Tonga vol dir riu. El lloc web té com a objectiu donar veu al poble Tonga a través d’Internet per tal que tinguin una representació més enllà del seu àmbit geogràfic.

http://www.uky.edu/~cligget/gwembe.htm La pàgina web explica el projecte de recerca sobre els Gwembe-Tonga que estudia els impactes a llarg termini de la construcció de la presa de Kariba i la relocalització dels Gwembe-Tonga. El Gwembe-Tonga Research Project (GTRP) el va iniciar Elisabeth Colson i Thayer Scudder al 1956.

http://www.adb.org/Water/topics/dams/pdf/Gwembe-Tonga.pdf Article del doctor David Syantami Syankusule, de la Fundació Kaluli Development, a Zàmbia. Explica els impactes de la construcción del llac Kariba que ha patit la població Gwembe-Tonga.

http://sites.google.com/site/africanriversnetwork L’organització African Rivers Network (ARN) està formada per afectats per la construcció de preses al continent africà i també per ONG que treballen amb temes d’aigua i energia.

www.internationalrivers.org L’objectiu de l’organització International Rivers és protegir els rius i defensar les comunitats que en depenen.

http://www.adb.org/water/topics/dams/pdf/cszzmain.pdf Estudi sobre la presa de Kariba, per la World Comission on Dams, al novembre de 2000. L’objectiu de l’estudi és detectar els impactes que la presa Kariba ha causat a l’economia, a la societat i a Zàmbia i Zimbabwe en general. També estudia els efectes en l’ecologia i en les comunitats de la riba del Zambeze.