Entrevista. Gabriel Borràs, director de Planificació de l’Agència Catalana de l’Aigua (ACA)

“La privatització de les grans xarxes de distribució d’aigua tindria unes conseqüències semblants a les de la xarxa elèctrica”

Papel de Aguas

Gabriel Borràs és el director de Planificació de l’Agència Catalana de l’Aigua (ACA). Té clar que l’Agència havia de participar amb la iniciativa d’Aigua, Rius i Pobles perquè el seu tarannà sempre ha estat el de posar el debat per davant de qualsevol decisió política. L’exposició i l’Agenda Ciutadana de les activitat que s’hi vinculen han servit, segons Borràs, per portar el debat de la gestió pública de l’aigua a Barcelona.

De què ha servit una exposició como aquesta a Barcelona?

Ha estat útil per situar l’aigua en l’agenda política, per si algú se n’havia oblidat (som en any electoral), per sotmetre’ns des de l’administració al veritable exercici de la crítica constructiva feta amb rigor, mètode i sense demagògies. Ha servit per fer arribar a la ciutadania catalana que en part som uns privilegiats, atès que hi ha moltes zones del planeta en una situació francament vergonyant de manca d’accés a l’aigua potable i al sanejament.

Per què s’hi va involucrar l’Agència Catalana de l’Aigua (ACA)?

Perquè l’Agència creu en la participació ciutadana, tal i com ha demostrat en el llarg procés d’implementació de la Directiva Marc de l’Aigua i en l’elaboració del Programa de Mesures i del Pla de Gestió. Més de tres anys llargs de sessions de participació, 2.300 persones, 1.500 entitats i la constitució progressiva dels Consells de Conca com a òrgans de participació territorials dels actors interessats en el cicle de l’aigua. L’Agència no podia defugir no col·laborar en una iniciativa com la d’Aigua, Rius i Pobles per pura coherència.

El debat entre institucions que es va fer a l’Agenda Ciutadana servirà per posar sobre la taula el debat sobre la gestió pública de l’aigua…

Les intervencions d’Anne Le Strat i de Danielle Miterrand han estat certament determinants en aquest sentit. Des de l’Agència no podem fer res més que defensar l’actual model de gestió pública que deriva del nostre text refós d’aigües i així sempre el defensarem. Una altra cosa és l’abastament municipal, de competència exclusiva dels ajuntaments. Cadascú a casa seva fa el que vol, o el que pot. Ara bé, cal restar expectants a qualsevol intent, que per altra banda van treient el cap de tant en tant, a la privatització de les grans xarxes regionals de distribució. Caure en aquesta temptació tindria unes conseqüències semblants a les de la xarxa elèctrica.

Gabriel Borràs, al seu despatx de l'ACA

Quin és el model que ha de seguir Catalunya?

El model que està ben definit, programat, justificat, explicat i documentat al Pla de Gestió del Districte de Conca Fluvial de Catalunya i al Programa de Mesures que l’acompanya, i que tot just són a informació pública fins al 23 de juliol. Esperem que el nostre Govern l’aprovi abans d’acabar la legislatura.

Quan es farà un debat sobre l’aigua a Barcelona com s’ha fet a altres llocs de Catalunya?

És quelcom que, certament, no hem pogut afrontar durant aquest període de planificació per dues causes: la singularitat de la capital de Catalunya (per extensió i població) i el fet de ser a cavall de dos consells de conca distints (Llobregat i Besòs). Però per al pròxim procés de participació a endegar per al Pla de Gestió del 2016-2021, des de l’Agència acceptem el repte de fer el procés adaptat a la capital catalana.

A quins acords han arribat les institucions que han participat en el debat?

Cal continuar perseverant en explicar el valor de l’aigua amb constància, pedagogia, claredat i transparència, perquè és un element vital. Per a l’home, per a la Terra, per al món. I en la seva governança hi hem de contribuir tots, posant per davant els interessos del planeta abans que el econòmics. Si això no ho entenem, la situació empitjorarà cada vegada més. Per tant, l’exposició ha de continuar el seu viatge i per això va cap a Tarragona.

Heidi McKinnon: “Se ha cancelado el acuerdo de la reparación de los 444 asesinatos de Río Negro en Guatemala”

Papel de Aguas

Después de 18 años, el Gobierno de Álvaro Colom, presidente de la República de Guatemala, ha dejado en suspenso el acuerdo a que llegó con las víctimas de la matanza de Río Negro. Este caso que documenta la exposición Agua, Ríos y Pueblos es uno de los más espeluznantes en cuanto a la violación de los derechos humanos: la protesta comunitaria contra la presa de Chixoy desencadenó el asesinato de 444 personas por parte del Ejército guatemalteco durante casi una década.

Heidi H. McKinnon, autora del texto del catálogo de la exposición sobre este tema, y que colabora con la asociación de víctimas Adivima, explica la desesperación de los supervivientes.

¿Cómo se organizaron tras las matanzas?

Se creó Adivima, la Asociación para el Desarrollo Integral de las Víctimas de la Violencia, en las Verapaces, Maya Achí. Adivima fue fundado por un grupo de viudas y viudos en 1996 durante el entierro de los restos de las víctimas de las masacres de Río Negro. El equipo está formado por miembros de la comunidad Achí que trabajan en distintas comisiones de Derechos Humanos, Socioeconómica, y Organización y Formación de líderes dentro de la comunidad. La comisión a cargo de la negociación con el Gobierno por las reparaciones está instalada en nuestras oficinas y también forma parte del equipo de Adivima.

La investigación sobre las masacres empezó en 1996. ¿Qué resultados obtuvo?

La lucha por la justicia todavía sigue. Hemos logrado que juzguen a cinco paramilitares de Xococ bajo el Sistema de Juzgado Nacional. El capitán Solares González sigue bajo orden de captura, pero vive en Guatemala con total impunidad. Esperamos que cumplan con la orden de captura del capitán Solares González y que obtengamos respaldo pese a la impunidad del Sistema Penal.

Presa de Chixoy (foto Robert Dawson)

La presa supuso el desalojo de 28 comunidades, la muerte de más de 400 personas y que 13.000 guatemaltecos quedaran en condiciones de extrema pobreza. ¿Han presentado el caso a los tribunales internacionales?

Hemos llevado el caso por las graves violaciones de Derechos Humanos a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) en Washington DC. El año pasado tuvimos la primera audiencia en marzo y yo fui como testigo. Estamos esperando una respuesta de la Comisión para elevar el caso a la Corte de la CDHI en Costa Rica. También realicé un viaje a España en 2008 para ser testigo en el caso contra el Gobierno de Guatemala durante el conflicto interno.

¿Chixoy era la tierra de los Achí?

La cuenca del Río Chixoy es la cuna de la comunidad Achí en Guatemala desde hace cientos de años. Durante la época de construcción de la represa, Río Negro tenía entre 400 y 500 habitantes. La Hidroeléctrica Chixoy se encuentra en la Cordillera Central de Guatemala, en el Departamento de Alta Verapaz. Tres departamentos unen cerca del embalse de Chixoy y los alrededores (Baja Verapaz, Alta Verapaz y Quiché). Hoy en día, hay más de 70.000 Maya Achí en los Verapaces y el sur de Quiché.

¿En 34 años ha habido algún acuerdo con los gobiernos guatemaltecos?

Pactamos un acuerdo histórico que iba a incluir la compra de terreno, la construcción de casas, puestos de salud, escuelas, carreteras y proyectos psicosociales. Las negociaciones formales empezaron en 2005. En abril de 2010 la terminamos, con el presidente Colom, por los daños y perjuicios contra las comunidades afectadas por la construcción de la Hidroeléctrica Chixoy.

Por fin un acuerdo…

La firma del acuerdo fue confirmado por el 13 de mayo en el Teatro Nacional en la capital, pero por razones inexplicables fue cancelado por el Gobierno y hasta ahora no tenemos una respuesta concreta por la falta de voluntad del presidente del Gobierno. Adivima publicó una carta abierta al presidente en un diario nacional el 1 de junio. Esperamos que el Estado solucione cualquier problema interno para cumplir sus obligaciones lo más rápido posible. Las comunidades merecen una respuesta digna por las décadas de sufrimiento que han vivido.

Marcha de afectados en la hidroeléctrica (Foto Bert Janssens)

Existe un museo Achí en Rabinal, ¿ha servido como consuelo al dolor de la comunidad?

Adivima fundó el primer museo comunitario en Guatemala en 2001, el Museo Comunitario Rabinal Achí. Está abierto todo el año, y todos los días gente de las comunidades afectadas por el conflicto interno pasan para visitar las fotografías de sus difuntos y rezar por ellos. Tenemos programaciones durante los aniversarios de las masacres que ocurrieron en la región y actividades para niños y adultos.

Cronología de las matanzas de Río Negro, Guatemala

1975. Empieza la construcción de la presa sin consultas a la población de Río Negro. La presa está financiada por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. 28 comunidades quedaron afectadas por la presa.

Marzo de 1980. Ante la resistencia de los pobladores a ser desplazados, empiezan las matanzas. 7 personas son asesinadas en la iglesia de Río Negro.

Julio de 1980. 2 líderes comunitarios son mutilados y asesinados.

Febrero de 1982. 73 habitantes de Río Negro son violad0s, torturados y asesinados.

Marzo de 1982. 70 mujeres y 107 niños son asesinados. 18 niños son esclavizados por los paramilitares del Ejército guatemalteco.

Mayo de 1982. 82 personas más de Río Negro son masacradas.

Septiembre de 1982. 92 personas son quemadas vivas en otro pueblo, entre ellos 35 huérfanos de Río Negro.

1993. Se consigue la primera exhumación oficial: 140 cadáveres de mujeres y niños cerca de Río Negro.

1996. Ante la investigación internacional que se llevó a cabo y que probó las matanzas, el Banco Mundial niega cualquier responsabilidad.

1996. Se crea la asociación Adivima.

2008. El presidente Álvaro Colom firma un acuerdo de reparación de los afectados que aún no ha culminado.

13 de mayo de 2010. Colom cancela el encuentro con las víctimas para firmar el acuerdo.

Entrevista. Marco Arana, candidato a la presidencia de Perú: “Un presidente no tiene poder para enfrentarse a una multinacional”

Clara Garcia

Marco Arana nació en Cajamarca, ciudad de Perú en la que la explotación minera a cielo abierto ha destruido el paisaje y ha acabado con las fuentes naturales de agua. Desde hace un año forma parte del Movimiento Tierra y Libertad, con el que se presentará como candidato a la presidencia de Perú en las elecciones del próximo año.

Arana, que es sacerdote diocesano, también es fundador de la ONG ambientalista Grufides (Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible), que lucha por los derechos de las comunidades. El trabajo que ha adelantado hasta ahora lo ha hecho merecedor del Premio Nacional de Derechos Humanos y del Premio de la Paz de Aquisgrán, que otorga la ciudad alemana de este nombre.

¿Qué le movió a fundar un partido político?

La necesidad de introducir cambios en la política económica que tuvieran dos pilares: la reducción de la pobreza y la sostenibilidad económica, que se practica descuidando la naturaleza.

¿Cuál es el poder real de un presidente para enfrentarse a una multinacional?

No se trata del poder de un presidente sino de que haya una institucionalización y sea la sociedad la que promueva el cambio. El movimiento político y el social han de ir juntos. No solo se trata de democratizar el país, también al gobierno.

Si llega a la presidencia, ¿iniciará un debate con otros estados para cambiar la situación de las multinacionales en Latinoamérica?

Promoveremos las negociaciones multinacionales en los estados. De hecho, asociaciones como Unasur [Unión de Naciones Suramericanas] o Mercosur ya lo están haciendo. Además, iniciaremos procesos de integración, no solo de carácter mercantil, también financiero. Perú es un lugar estratégico en las rutas de comercio por su situación geográfica, así que intentaremos establecer nuevos flujos.

¿Es posible cambiar la dinámica de las multinacionales en Latinoamérica?

Los anteriores procesos muestran que sí.

¿Cómo?

Renegociando los contratos e incluso anulándolos si causan daños a la economía. Hay que someter la economía a fines éticos, ecológicos y sociales.

Yanacocha, la compañía minera más grande de Suramérica y la empresa que explota la mina a cielo abierto de Cajamarca, aún tiene ventajas económicas por las leyes de Fujimori. ¿Qué más queda en Perú del Gobierno de Fujimori?

Aún no hay transparencia en los contratos, las cuestiones ambientales están sectorializadas y todo está segmentado. Queda  también la pérdida de soberanía de los recursos naturales: cada gobierno se hace dueño de la naturaleza. Y, sobre todo, quedan las prácticas administrativas, que continúan sometidas a mecanismos de corrupción.

¿Siguen siendo los militares un núcleo de poder en Perú?

Pese a que los militares quedaron en descrédito por el apoyo que le dieron a Fujimori, continúan teniendo importancia. Algunos antiguos militares, ahora jubilados, han creado empresas de seguridad. Desde estos sectores se ejerce presión para apoyar la minería con la que se costea el gasto militar.

¿Qué han hecho los gobiernos anteriores para cambiar la situación de Cajamarca?

Las autoridades locales y regionales han contribuido en la minería y han suscrito convenios para su conveniencia. Hay una crisis de gobernabilidad porque hay muchos gobiernos que eran totalmente antimineros y cuando llegan al poder, se vuelven a favor de la minería para beneficiarse de la economía.

¿Cómo actuaría usted al respecto si llegara a la presidencia?

La primera medida de mi gobierno sería hacer un shock anticorrupción. Desde Tierra y Libertad proponemos cinco medidas principales para terminar con la corrupción: la imprescriptibilidad de los delitos, las anulaciones de los beneficios penitenciarios, la sobrepenalización de los delitos de corrupción (actualmente la pena máxima es de ocho años), que se impida de por vida la postulación a cargos públicos de los que tienen anteriores delitos de corrupción y que la excarcelación esté sujeta a que se devuelva el dinero que se robó.

Siga.

Perú necesita también un cambio en la administración de justicia, que también es corrupta.

El padre Arana (foto blog Desde la Amozonía Loretana)

¿Hay tanta corrupción como en tiempos de Fujimori?

Desde hace veinte años la corrupción se ha llegado a convertir en una subcultura, es algo que la sociedad ve como normal.

¿Qué proponen al respecto?

Plantearíamos también una institucionalización en materia ambiental. En este sentido sería imprescindible crear un plan de ordenamiento territorial y otro de gestión de aguas. También modificaríamos la política económica para diversificar la economía, impulsando el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

En el contexto de la actual situación de crisis del mundo occidental ¿hasta qué punto cree que los estados deberían implicarse con los países más necesitados?

El problema es que el instrumento principal ha sido la ayuda al desarrollo, que ha generado una gran dependencia de los países pobres. Yo creo que se podrían establecer otras opciones.

¿Cuáles?

En materia ambiental promover una internalización de los cambios y fortalecer los mecanismos de regulación de los estados. No se trata de promover una política de ruptura y aislamiento, sino de cambiar algunas cuestiones. Otro de los ámbitos primordiales que debería hacerse en política internacional es el intercambio académico y científico.

¿Qué pueden los ciudadanos para evitar desastres naturales como el de Cajamarca?

Primero tenemos que acrecentar la ciudadanía global, la conciencia de derechos. Hay que globalizar las cuestiones ambientales. Se necesita un cambio de información más activo. Se deben fortalecer los espacios de iniciativas políticas. Lo ecológico es lo sociológico, así que hay que hacer las dos cosas de manera conjunta. Antes, decir que Yanacocha contaminaba el agua estaba prohibido, hablar ahora del tema no habría sido posible sin una mayor concienciación.

¿Qué pasará con Cajamarca cuando Yanacocha cese su actividad?

Cajamarca puede pasar a ser una ciudad fantasma. Para evitarlo se deben introducir ya políticas de control de la expansión, laborales, de control de fuentes de agua.

Entrevista. Marc Rius, director general de Participación Ciudadana de la Generalitat catalana

“La exposición ha generado un debate sobre el agua que antes no se había hecho en Barcelona”

Papel de Aguas

No es fácil, dice Marc Rius, dialogar sobre el agua. Hay demasiados intereses y puntos de vista enfrentados. Si es año de sequía, entonces todo se agrava. Eso sí, desde la institución que él dirige, la Direcció General de Participació Ciudadana de la Generalitat de Catalunya, animan a que activistas, instituciones, payeses y todo aquel que quiera dialogue, contruya, participe. A veces es duro; siempre constructivo. La exposición Agua, Ríos y Pueblos trajo a Barcelona una marea de reuniones y debates. Por primera vez la discusión sobre el agua llegaba a la capital catalana como antes lo había hecho a otros puntos de Catalunya.

Explíquenos: ¿por qué Participació Ciutadana decide colaborar en una iniciativa como esta?

Tengo que decir que la Dirección General de Participació Ciutadana lleva mucho tiempo implicada en procesos de participación de agua. Es decir, ya hemos trabajado en diferentes formatos, siempre en relación con la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), e interviniendo en los procesos de participación en los que el agua es primordial.

Todo empezó con el verano de la sequía.

Ese episodio de sequía de 2008 fue brutal y visibilizó un conflicto. Entonces se creo la Mesa de la Sequía como un instrumento para desactivar el conflicto político, y funcionó.

Pero lo de ahora es una exposición.

Llegó de la mano de alguien con una gran credibilidad como es Pedro Arrojo y que ha generado un debate civilizado y constructivo. Para nosotros era muy interesante que alrededor de una exposición se generara una Agenda Ciudadana y se hicieran mesas y debates sobre el agua. Es decir, que el debate ciudadano fuera parte de la metodología de la exposición.

La Dirección general que encabeza Rius edita una colección sobre participación ciudadana

Sea sincero, ¿servirá para algo?

En Barcelona ciudad no se había hecho un debate del agua específico.

¿?

Nosotros siempre trabajamos en paralelo con el ACA. Somos acompañantes de una política previa. A Barcelona el debate no había llegado como sí lo ha hecho a otras partes del territorio catalán, también fuera de él, por calendario o por otras consideraciones. La exposición nos ha permitido poner el tema del agua, de la gestión del agua, encima de la mesa en Barcelona.

Entonces, ¿cree que sí servirá?

No creo que la exposición haya servido para crear un debate ciudadano, pero sí que ha generado un debate institucional y social en el que hay un conocimiento social del agua muy intenso. Ahora hay una sensibilidad, una red social heterogénea. Eso sí me parece que es un valor.

Entonces cuando el ACA traiga el debate sobre el agua a Barcelona será más fácil sentarse en la mesa de diálogo.

Sin duda, hay  una conciencia entre los diferentes actores con posiciones diferentes de que esto no es solo sí o no. Ahora hay una articulación civil.

Y la gente sabe más ahora de agua.

Si hubiese habido sequía hubiera habido colas en la exposición, el conflicto atrae. Por suerte, no es un año de sequía, pero creo que la gente que pasó por el Museu Marítim o que participó en los debates sabe mucho más ahora que antes.

Interview. Patrick McCully. Executive director of International Rivers Network

“With dams, builders win and both native and fisherpeople lose”

McCully complains that the construction of big dams is often accompanied by Human-rights abuses

Sergi Forcada

Patrick McCully is the executive director of International Rivers Network, an organization that works to protect rivers and defend the rights of communities that depend on them. This group struggles against the construction of big dams, which have caused more than 50 millions of displacement over the world. According to International Rivers Network, damns are responsible of 4% of global warming.

The World Commission on Dams (WCD) estimated that 40 to 80 million people have been displaced by dams. The number of people displaced is huge, but not that specific. Why?

The number is not more exact as the dam industry has never kept track on how many people have been evicted because of its activities. No countries have complete data sets of how many people have been evicted by dams in their territory. It is difficult to be more specific than the WCD, although improved data from China since the WCD released its assessment means that the global number is unlikely to be less than 50 million.

Where can we find the worst areas in the world regarding this subject?

Dams have been built throughout the world, so the damage done by dams is extremely widespread. The most dramatic impacts are probably those upon inland seas, deltas and estuaries. The Aral Sea in Central Asia has famously almost completely dried up because of diversions of water by dams upstream. Major rivers such as the Indus, Nile, Yellow and Colorado often fail to reach the sea because of upstream diversions. The results include subsidence of delta land, coastal erosion, destruction of fisheries, species extinctions, and great hardship to coastal farmers and fisherpeople.

According to your writings, it is not reckless to say that big dams have proved to be instruments of mass destruction…

Yes, because dams have caused mass destruction in terms of major ecosystem damage over huge areas and large-scale social disruption.

Is the construction of big dams often accompanied by Human-rights abuses?

Yes. People will almost always oppose being kicked off their land. And will people have resisted large dams, governments have often responded with threats, intimidation, arbitrary arrests and violence. Probably the most brutal case happened during Guatemala’s civil war in the 1980s. Mayan villagers threatened with evictions by the Chixoy Dam were punished with the massacre of more than 400 people, the majority of them women and children.

As you have said in one of your articles, “Big dams are plain bad”. Then, why are governments still in favor of their construction?

Big dams are bad for many people, but can be very good for politicians and certain business sectors. The main “winners” from dams – construction and engineering companies, big landowners, agribusiness – are wealthy and politically powerful, the “losers,” – small farmers, indigenous people, fishing communities, are often poor and politically marginalized. Dams are extremely expensive, often costing hundreds of millions, even billions of dollars. This means that dams provide huge benefits to construction, engineering and electrical equipment companies as well as to armies of consultants on issues such as environmental and social impacts. Banks make money from the huge loans involved, and government water, power and irrigation ministries receive big boosts to their budgets. Politicians often like dams because they steer huge government contracts toward companies in their home constituencies and because dams can be a lucrative source of bribes. The infrastructure sector is extremely corrupt worldwide due to the massive amounts of money involved.

With the population growing and, therefore, with an increment of electricity and water demands, are not dams a necessary evil that we must accept for our greater future?

There are now, fortunately, many options for power supply. First, there is a huge potential everywhere to use energy more efficiently. Second, renewable energies such as wind, solar, geothermal, are now technologically advanced and frequently cost-competitive. In the water sector there is also huge scope for using water more efficiently and for environmentally friendly and effective technologies such as harvesting rainwater and recycling waste water.

Is the green image of hydropower as a benign alternative to fossil fuels, false?

Dams produce dirty energy. They destroy rivers and communities. And, especially in the tropics, can cause huge emissions of the powerful greenhouse gas methane.

However, is there a possible dam that critics might consider plausible?

Smaller dams built with community participation and proper consideration of environmental impacts can be considered benign. Large numbers of small dams, however, can do large damage to small rivers.

If big dams are the problem, what can we consider as a solution? How can we create the same amount of electricity without the environmental damage that large dams create?

Energy efficiency. Solar power. Wind power. Geothermal power. Emerging non-dam hydropower technologies such as wave power, “hydrokinetic” dam-free turbines in rivers and tidal stream turbines offshore, are also promising.

You have worked on numerous campaigns to stop the impacts of destructive dams. Do you find campaigning to stop the construction of dams still worthwhile even after losing a battle against a construction of a big dam?

Yes it is important to fight dams. In the past year, public protests have helped halt destructive dams in places including Mexico, Colombia, Australia and El Salvador. Stopping dams saves rivers from destruction and prevents communities being destroyed.  Even when a dam fight is lost, the “victory” for the dam-builders may prove to be Pyrrhic. Protracted opposition to dams causes delays and raises costs for the dam builders, increases public consciousness about the problems with dams, and makes governments and funders more cautious about trying to build dams in future and more likely to support non-dam options for meeting needs for energy, water and protection from floods.

Entrevista. Pedro Arrojo: “Hay que pedir responsabilidades a instituciones como el Banco Mundial”

Alain Garrido

¿Se puede atajar la crisis global del agua?

Habría que compaginar dos retos: hacer las paces con la naturaleza y asumir un nuevo modelo de gestión pública participativa de los servicios de agua. Se trata de asumir la prioridad ética de garantizar la sostenibilidad de nuestros ecosistemas acuáticos y el acceso universal al agua potable y al saneamiento.

¿Hay que acabar con la construcción de presas?

Es evidente que sí. Desgraciadamente existe la idea de que las grandes presas generan desarrollo y, por tanto, bienestar para la sociedad. En este contexto, a menudo tiene éxito el manipulado principio de que el interés de la mayoría debe imponerse al de la minoría, olvidando que los derechos humanos de las minorías no están sometidos a este principio.

¿Quién debe cargar con las responsabilidades de los desastres sociomedioambientales?

Obviamente los gobiernos de los respectivos países tienen una responsabilidad ineludible. Pero también las empresas que se lucran de estos negocios a costa de la desgracia de los pueblos directamente afectados. Por último, los gobiernos de los países más poderosos y las instituciones económicas internacionales, como el Banco Mundial, por sus respectivas responsabilidades al respecto.

¿Los proyectos deberían someterse a una auditoría social?

Debería asumirse a nivel internacional un protocolo que condicione el apoyo financiero a tales proyectos, a estudios de impacto sobre los derechos humanos, valores sociales y ambientales; así como garantizar, de forma eficaz, el respeto a la dignidad y derechos de las comunidades afectadas.

Usted ha trabajado por la defensa de los afectados por Yacyretá y de otros conflictos.

Llevo ya unos 20 años vinculado a la lucha de los afectados por grandes presas y sabía, aunque de lejos, del conflicto de Yacyretá. En una ocasión en que estaba en Buenos Aires, me llegó la noticia que unos 1.000 afectados por Yacyretá habían llegado a la capital y que estaban acampados en una vieja nave ferroviaria en la estación del Norte. Lógicamente fui a visitarlos y ahí empezó mi relación directa con ellos.

¿Cuál es la situación de los activistas?

Tienen que soportar multas e incluso cárcel y, a veces, consecuencias represivas más graves… Los desastres ecológicos y sociales simplemente se ocultan y se niegan desde las instituciones gubernamentales.

¿Cuál es la mejor forma de ayudar a los afectados?

Como en cualquier otra lucha de comunidades empobrecidas y marginalizadas, el principal apoyo que se les puede dar es el de visibilizar el conflicto y su situación. Pero cualquier tipo de apoyo para ellos es vital.

¿Qué podemos hacer?

Generar redes de información y movimientos ciudadanos que amplifiquen su clamor y su protesta. También la universidad tiene el deber moral ineludible de, no sólo valorar las consecuencias socioeconómicas y ambientales, sino alumbrar alternativas que la Nueva Cultura del Agua del siglo XXI demanda.

¿Cómo debe ser la regulación del agua?

Los grupos de presión del sector hidroeléctrico y de la construcción ejercen de hecho una influencia definitiva no sólo sobre los gobiernos de la mayoría de los países, sino también del Banco Mundial. En este sentido, sería importante retomar el camino abierto por la Comisión Mundial de Presas y establecer un marco internacional que permita controlar la fuerza y la influencia de este tipo de poderes empresariales nacionales y transnacionales.

Entrevista. Radek Skrivanek, fotógrafo. “La desaparición del mar de Aral es una metáfora que describe la actitud humana hacia nuestro entorno”

Clara Garcia

El mar de Aral, entre Kazajstán y Uzbekistán, fue el cuarto lago más grande del mundo. Durante los años 60, se desviaron los ríos Amu Darya y Sir Darya, que proveían el mar de Aral, para regar grandes extensiones de campos de algodón, siguiendo los afanes de autoabastecimiento del imperio soviético. Hoy, el antiguo lago se ha reducido en un 90% y la parte del sur se ha perdido casi en su totalidad. El antiguo fondo marino se ha convertido en una gran costra de sal y arena que el viento escampa por la región. Centenares de miles de personas sufren enfermedades crónicas por respirar el aire contaminado por los fertilizantes y pesticidas que se utilizan para aumentar la productividad de los cultivos. Radek Skrivanek, fotógrafo checo residente en Estados Unidos, ha fotografiado el gran desierto en que se ha convertido el muerto mar de Aral.

¿Piensa que hay una solución a la progresiva desaparición del mar de Aral?

El mar de Aral que existió antes de 1960 se ha perdido para siempre. Si me pregunta si el mar de Aral podría ser salvado, la respuesta es no. Lo único que los humanos podemos esperar salvar es una pequeña parte de su porción norte. La superficie de esa área será menor del 10% del antiguo mar.

¿Cómo hacerlo?

La solución para esta crisis es muy simple, pero prácticamente imposible de pactar, aceptar o poner en práctica: hay que permitir que el agua que una vez llenó el mar vuelva a fluir en él.

¿El mar de Aral había sufrido antes de 1960 algún cambio importante en su volumen?

No es la primera vez que el mar de Aral ha retrocedido, pero cuando las condiciones mejoraron, el mar volvió a ser como antes. Esta, sin embargo, es la primera vez que la reducción del mar es culpa de los humanos. Hemos cambiado las condiciones a nuestro favor y se nos ha devuelto de esta manera.

Hace unos años empezó un proyecto para mejorar su parte norte. ¿Y el sur?

El proyecto apuntado para reducir o parar la muerte del mar fue obra de complejos esfuerzos internacionales. El proyecto en el norte es un largo dique de unos 18 kilómetros para proteger el agua del área conocida como “pequeño mar de Aral”. Este dique se completó hace pocos años y ayudará a aumentar el nivel del pequeño Aral hasta que alcance un equilibrio con el río Sir Darya. Cuánto va aumentar el nivel de agua es algo que todavía está por ver.

¿Resolverá algo?

Estos cambios son positivos, pero no cambian el problema subyacente del uso excesivo del agua del Sir Darya y el Amu Darya. En el sur, los esfuerzos deben ir encaminados a recoger el exceso de agua utilizada para el riego de la agricultura y almacenarla en grandes charcas artificiales construidas en los alrededores de los centros urbanos. Allí podrían criarse algunos peces, pero el objetivo principal de estas charcas sería moderar el clima local, que es ahora más extremo, con veranos más cálidos e inviernos más fríos. El problema es que la geografía de las orillas del sur no son aptas para construir estos depósitos y las recientes perforaciones en búsqueda de petróleo sobre el antiguo fondo marino, seguramente complicarán más la situación.

¿Hay en el mundo algún caso similar al del mar de Aral?

El mar de Aral es seguramente el ejemplo más dramático, pero no es el único. Muchos lagos y ríos de todo el mundo comparten el mismo destino: que su agua es usada para el uso agrícola, cívico o industrial. Un ejemplo es el lago Chad, que está desapareciendo lentamente.

Usted pasó varios meses en la zona, ¿qué fue lo que más le impresionó?

La imagen es apocalíptica. Hay una cantidad enorme, enorme, enorme de agua perdida para el riego. Las orillas del antiguo mar son altísimas. ¡Por encima de mi cabeza! Y están desnudas, sin agua.

“Podríamos rechazar los productos obtenidos con un alto coste ambiental, igual que rechazamos los realizados a costa de la explotación infantil, la esclavitud de los trabajadores o la crueldad animal”

Duele.

Hay islas que una vez estuvieron mucho más allá del horizonte rodeadas por el mar; hoy están sobre tierra firme como colinas rodeadas por el desierto sin agua a la vista. La flota pesquera entera descansando en la arena, abandonada, cuando sus puertos se quedaron sin acceso al mar y los peces murieron en el agua salada. Los puertos sobre tierra firme con las grúas que continúan quietas esperando en la zona de carga…

¿Qué pretende conseguir con su trabajo?

Quiero contar la historia del mar de Aral. Pienso en ello más ampliamente, a nivel mundial, como una metáfora que describe la actitud humana hacia nuestro entorno, la lucha entre el hombre y la naturaleza y tantas otras cosas inherentes a la humanidad. Mi trabajo es, realmente, sobre todos nosotros. Pretendo concienciar a la sociedad.

Sus fotografías desprenden a la vez belleza y tristeza. ¿Cómo combina estos dos rasgos tan diferentes?

Las fotografías son tomadas de la vida real, donde la felicidad y el dolor se encuentran espalda con espalda. Representan una catástrofe ecológica horrorosa, así como la fuerza y resistencia de los habitantes del lugar que viven sus vidas de cara al problema.

¿Qué podría hacer la comunidad internacional para cambiar esta situación?

La comunidad internacional en general y todos nosotros en particular, deberíamos hacer una pausa y examinar el impacto para el planeta que representa nuestra forma de vida. Un hecho muy importante es que tanto ustedes como yo usamos el algodón cultivado en el mar de Aral en prendas de ropa o cualquier otro producto fabricado en Asia. No lo sabemos, pero estamos contribuyendo a la desaparición del mar. La comunidad internacional podría etiquetar y rechazar los productos o materias primas obtenidos a cambio de un alto coste ambiental del mismo modo que rechazamos los realizados a costa de la explotación infantil, la esclavitud de los trabajadores o la crueldad animal, por ejemplo.

Entrevista. Jorge Urusoff, activista en el conflicto de Yacyretá (Paraguay-Argentina)

“Nadie con un mínimo de sensibilidad puede evitar involucrarse en la defensa de los afectados”

Alain Garrido Blanes

Yacyretá es un megaproyecto hidroeléctrico que se empezó a construir en 1977 en la frontera entre Paraguay y Argentina a orillas del río Paraná. La obra se gestionó bajo los regímenes dictatoriales de ambos países. La corrupción elevó el coste de la inversión de los 3.000 millones de dólares iniciales a los 14.000 en 2004.

El plan se llevo a cabo sin elaborar estudios previos que tuvieran en cuenta los impactos sociales y medioambientales. Las consecuencias: 50.000 hectáreas inundadas que incluían ecosistemas únicos, así como problemas de salubridad del agua y la pérdida del sector de la pesca y 50.000 habitantes de poblaciones cercanas perdieron su casa y tuvieron que irse de la tierra donde siempre habían vivido. Jorge Urusoff es uno de los mayores activistas de la causa a favor de las víctimas.

¿Por qué se desconoce el caso de Yacyretá fuera de las fronteras argentino-paraguayas?

La obra de Yacyretá nació con un síndrome de autismo. Y así continúa. Nunca se consultó a los pobladores sobre lo que se iba a hacer con su río, animales, peces, economía y su propia vida. Actúa, aún en la actualidad, como un súper estado entre dos estados, a cargo de burócratas partidistas y empresarios como cómplices.

La obra se empezó con el acuerdo de dos regímenes dictatoriales.

¿Quién le pone el cascabel al gato en estos casos? Huelga decir que bajo regímenes dictatoriales (tolerados en el planeta por el resto de las naciones mientras puedan sacar algún provecho) a nadie le importa lo que le pasa al pueblo. Y como la dictatorial es una lacra especial de depredador, tampoco le interesa la naturaleza. Está en todas partes, inserta en las cúpulas del poder y del dinero. Entre bueyes no hay cornadas.

Los paramilitares desalojaron con violencia a las comunidades. ¿Cómo respondió la sociedad civil?

Cuando se dieron cuenta de lo que les sucedía, ya todo había pasado. Este tipo de poblaciones sedentarias casi nunca son belicosas, más aún los de climas subtropicales.

Afectados por Yacyretá. Foto Cossar-Gilbert

El pueblo no reacciona con la rapidez de las cúpulas fascistizadas. La reacción, seguida de organización, con algo de conciencia política, toma tiempo. La historia siguiente tuvo esa primera experiencia como base para aprender a combatir en todos los frentes: acción directa con tomas de oficinas, cortes de rutas, enfrentamiento con palos y piedras, quema de vehículos, lucha jurídica en distintos niveles, lucha política, boicot…

¿Qué le llevó a vincularse en esta lucha?

Durante casi toda mi vida luché contra las injusticias en América: Argentina, Bolivia, Perú… En Paraguay, contribuí a la lucha contra el tiranosaurio Alfredo Stroessner. A su caída me refugié a escribir mis memorias en la zona donde luego se comenzó a construir la represa. Nadie con un mínimo de sensibilidad puede evitar involucrarse.

¿Los afectados tienen alguna ayuda?

Nos ayudamos en los trámites jurídicos de cada afectado, familia o comunidad. Nos asesoramos y apoyamos con fuerte sentido de compañerismo en las movilizaciones. También se elaboran proyectos de mitigación de impactos ambientales y se investiga con la ayuda de los pobladores. A veces hasta se presiona a la empresa constructora de la represa.

¿Reciben alguna ayuda económica?

Si las organizaciones tuviéramos la ayuda económica adecuada, otro gallo cantaría en esta lucha tan desigual. Hay cuentas pendientes como son la destrucción del tejido social comunitario, la del medio ambiente y la reposición de las fuentes de trabajo.

El proyecto arrastra una trama de corrupción, ¿qué medidas se deberían implantar para evitar situaciones similares?

No construir más megapresas. Hace falta buscar otros mecanismos de producción energética más baratos y sensatos y utilizar el dinero ahorrado para una educación adecuada.

¿Las organizaciones internacionales deberían regular las grandes presas?

Los organismos internacionales de corte burocrático siempre resultan más de lo mismo, porque casi todos están al servicio de los depredadores del planeta. Tengo una denuncia contra el Estado paraguayo y el argentino por atropello a los derechos difusos y delitos ambientales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que depende de la OEA (Organización de los Estados Americanos).

¿Cuál es la mejor forma de administrar el agua de los países?

Educando a la población e involucrándola en la defensa del agua. Hay que crear observatorios del agua en lugares estratégicos y buscar la participación de la sociedad civil.

¿Y cómo concienciarla?

Contribuyendo a la difusión de las consecuencias de los conflictos de una manera drástica.

Entrevista. Patrick McCully, director executiu d’International Rivers Network

“Amb les preses, guanyen les constructores i perden indígenes i pescadors”

McCully denuncia que la construcció de grans embassaments va sovint associada a abusos dels Drets Humans i que l’energia que generen no és “verda”

Sergi Forcada

És el director executiu d’International Rivers Network, una organització amb l’objectiu de “protegir i defensar els drets de les comunitats que depenen dels rius”. Denuncia que els grans embassaments suposen una amenaça real per al món. L’organització també lluita contra la construcció de preses i assenyala que aquestes infraestructures –unes 55.000– han causat almenys 50 milions de desplaçats. Les preses, segons l’organització, també són les responsables del 4% de l’escalfament global.

La Comissió Mundial de Preses estima que hi ha entre 40 i 80 milions de persones desplaçades a causa de les preses. Ball de xifres?

El número no és més exacte perquè la indústria de la preses mai ha comptabilitzat quantes persones han hagut de ser desallotjades a causa d’aquestes activitats Cap país en té dades. És difícil ser més específic que la Comissió Mundial de Preses, tot i que després dels estudis d’aquesta Comissió a la Xina podríem dir que és poc probable que hi hagi menys de 50 milions de desplaçats.

On es troben les àrees més afectades per la construcció de preses al món?

Se n’han construït arreu del món i, per tant, les conseqüències estan esteses a molts llocs. Els impactes més dramàtics els trobem als mars interiors, deltes i estuaris. El mar d’Aral, a l’Àsia Central, gairebé s’ha assecat per les desviacions d’aigües de les preses. A més, rius com l’Indus, el Nil, el Riu Groc o el Colorado sovint no aconsegueixen arribar al mar a causa de les desviacions a contracorrent. Les conseqüències són l’enfonsament de les terres dels deltes, l’erosió costanera, la destrucció de la pesca, l’extinció d’espècies i l’augment de dificultats per als agricultors i els pescadors.

Dels seus escrits es pot despendre que les grans preses poden arribar a ser instruments de destrucció massiva…

Sí, perquè les preses han causat destruccions massives als ecosistemes de grans àrees i han ocasionat trastorns socials a gran escala.

¿La construcció de grans preses va acompanyada d’abusos dels Drets Humans?

Sí, ja que la gent se sol oposar a ser expulsat del seu territori. I si la gent s’hi resisteix, els governs acostumen a respondre amb amenaces, intimidació, detencions arbitràries i violència. Probablement, el cas més brutal va tenir lloc durant la Guerra Civil de Guatemala a la dècada dels anys vuitanta. Aleshores, camperols maies amenaçats pel desallotjament de la presa Chixoy van ser castigats amb la massacre de més de 400 persones, la majoria d’ells dones i nens.

Matança de civils. Nicolás Chen acaricia la foto de
la seva filla assassinada. Als anys 80 l’exèrcit de
Guatemala va matar 440 persones, la majoria dones
i nens, per l’oposició comunitària a la presa de Chixoy.
Foto: James Rodríguez.

Tal i com vostè ha dit en un dels seus articles, “les grans preses són clarament dolentes”. Aleshores, ¿per què hi ha governs que encara estan a favor de la seva construcció?

Les grans preses són dolentes per molta gent però poden ser molt bones per als polítics i alguns sectors empresarials. Els principals guanyadors de les preses –empreses constructores i d’enginyeria, grans terratinents i agronegocis– són rics i políticament poderosos. D’altra banda, els perdedors –petits agricultors, pobles indígenes i pescadors– són pobres i marginats políticament. Les preses són extremadament cares, a vegades costen milers de milions de dòlars. Això significa que proporcionen enormes beneficis a la construcció, l’enginyeria i les empreses d’equips elèctrics, així com a l’exèrcit de consultors en temes com els impactes ambientals i socials. Els bancs fan diners dels préstecs mentre que l’aigua del govern, el poder i els ministeris de reg impulsen els seus pressupostos. Als polítics els agraden les preses perquè dirigeixen enormes contractes del govern a les empreses que hi ha a la zona i perquè poden ser una font lucrativa de suborns. El sector de les infraestructures és molt corrupte a tot el món per la gran quantitat de diners que hi ha en joc.

Amb l’increment de la població i les demandes d’aigua i d’electricitat, ¿no podem considerar les preses com un mal menor que s’ha d’acceptar per al futur?

Ara hi ha moltes maneres d’aconseguir fonts d’energia. D’una banda, hi ha més consciència per utilitzar l’energia d’una manera més eficient. De l’altra, les energies renovables com la solar, l’eòlica o la geotèrmica són tecnològicament avançades i competitives. Al sector de l’aigua hi ha moltes possibilitats per utilitzar aquest recurs de manera més eficient i amb tecnologies respectuoses per al medi ambient, com la recollida d’aigües pluvials i el reciclatge de l’aigua.

Vostè posa en qüestió la imatge de l’energia hidràulica com una font verda d’energia alternativa als combustibles fòssils.

Les preses produeixen energia bruta perquè destrueixen els rius i les comunitats. Sobretot als tròpics poden causar emissions molt grans de metà, que tenen un fort efecte hivernacle.

Hi ha, però, algun tipus de presa que vegi amb bons ulls?

Podem qualificar de benignes, aquelles preses petites construïdes amb la participació de les comunitats i la corresponent consideració dels impactes ambientals. Un gran nombre de preses petites, però, poden fer molt mal a rius també petits.

¿Quina és la solució per aconseguir la mateixa producció elèctrica sense un impacte ambiental tan gran?

L’eficiència energètica: l’energia solar, l’eòlica, la geotèrmica. Energia hidroelèctrica a través de l’energia de les onades o bé amb turbines a rius sense preses o turbines per aprofitar les corrents del mar.

Ha treballat en nombroses campanyes per aturar la construcció de preses. ¿Troba que impulsar aquest tipus de campanyes val la pena, encara que després s’acabin construint aquestes infraestructures?

És important lluitar contra les preses. En l’últim any les protestes han ajudat a posar fi a les preses destructives en llocs com Mèxic, Colòmbia, Austràlia o el Salvador. Aturar les preses salva rius i evita la destrucció de comunitats. Fins i tot quan es perd una batalla la victòria per als constructors de preses pot resultar pírrica. Una oposició constant a les preses causa retards i eleva les despeses per als constructors, augmenta la consciència pública sobre els problemes amb les preses i fa que els governs i els patrocinadors siguin més prudents a l’hora d’intentar construir preses en el futur.