El embalse de Kariba sumergió pueblos, bosques, huertos y granjas en cientos de kilómetros cuadrados. Desplazó a decenas de miles de personas y arruinó muchas vidas. Significó la pobreza y el hambre para muchas comunidades que aún hoy, cincuenta años después, siguen viviendo en condiciones de extrema pobreza en mitad del desierto, lejos del río que les dio vida y sustento durante generaciones. Ellos todavía se llaman a sí mismos “el Pueblo del Gran Río”.
© Karin Retief
La presa de Kariba · Zambia-Zimbabwe
