Catástrofes

Durante las dos últimas décadas, ha habido 25 millones de desplazados por fenómenos de inundación o sequía. De cara al futuro, el cambio climático en curso está acelerando los procesos de desertización y agravando los riesgos derivados de este tipo de fenómenos en muchas regiones. Tradicionalmente, estos desastres “naturales” se han considerado como inevitables e impredecibles, cuando no como castigos divinos. Sin embargo, con frecuencia, tras ellos está la mano del hombre. La construcción de grandes presas sin adecuadas garantías de seguridad; los procesos de deforestación, con el consiguiente riego de corrimiento de tierras; la prioridad de producir hidroelectricidad con desprecio de los riesgos de avenida sobre poblaciones aguas abajo; o la urbanización de espacios fluviales, generalmente para poblaciones pobres …; son algunas de las claves. Por otro lado, las consecuencias de este tipo de fenómenos dependen del nivel de vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. Vulnerabilidad que suele ser tanto mayor cuanto mayor es el nivel de pobreza. De hecho, la mayor parte de las víctimas por estos desastres, naturales o no tan naturales, son pobres.

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La catástrofe de la presa de Vajont – Italia

“VAJONT, UNA TRAGEDIA ANUNCIADA”

Durante la construcción de la presa de Vajont, en los Alpes italianos, destinada a la producción de electricidad, varios estudios geológicos evidenciaron que el lugar elegido no era adecuado debido a la inestabilidad del terreno, especialmente el del Monte Toc, en una de las laderas del embalse. Pero la empresa adjudicataria, la SADE, los ocultó.

Tampoco fueron tenidas en cuenta las advertencias que el terreno daba desde que empezó a llenarse el embalse, ni las demandas de socorro de las poblaciones cercanas, que ante el peligro cierto pedían ser desalojadas. El 9 de octubre de 1963, el Monte Toc cayó sobre el embalse levantando una ola de 90 m de altura que destruyó completamente Longarone y otros cinco pueblos aledaños. Una segunda ola afectó a los pueblos de Erto y Casso. Murieron casi 2.000 personas. Sólo un directivo de la SADE cumplió pena de cárcel, durante poco más de un año.

El huracán Katrina – EE.UU.

UNA CATÁSTROFE “NO NATURAL”

Finalmente, el Katrina tocó tierra a 80 kilómetros de Nueva Orleáns. La ciudad se había salvado del huracán; sin embargo cuatro quintas resultaron inundadas, en ciertas zonas bajo seis metros de agua; 1200
personas murieron y hubo 28.000 millones de dólares en daños.

El progresivo hundimiento del delta (al no recibir sedimentos que colmatan los embalses), el desarrollo de diques a lo largo de cientos de kilómetros (que aceleran la puntas de crecida), y el mal diseño de los muros que protegen Nueva Orleáns, donde para colmo, se habían construido barrios (para gente humilde) en zonas bajo riesgo de inundación, llevaron a un desastre, en el que la mano del hombre tuvo graves responsabilidades y en donde la vulnerabilidad de los más pobres fue tan evidente como injustificable.

Las costosas estrategis tradicionales de control de crecidas han fracasadol Tanto en EE.UU. como en Europak se empieza a aplicar el principio de “dejar espacio al agua”, devolviendo al río espacios de inundación en zonas no habitadas, para ablandar sus crecidas, en lugar de pretender “dominar la naturaleza“.

Noticias – Noticies
Introducción al proyecto

Esta exposición ofrece el perfil humano de los conflictos y de las luchas del agua. A través de fotografías y testimonios directos, los afectados dejan de ser una fría estadística para comunicarnos en directo sus angustias, razones y esperanzas.

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