¡NO al recrecimiento de Yesa!

Crónica de la jornada del 16/8/09, por Miguel Solana.

“Bebiendo lágrimas”, por Javier Romance

Caso de Yesa en “Agua, ríos y pueblos”, Ainsa (Huesca).

DOLOR Y SINRAZÓN

Cada pantano tiene su propia y triste historia pero en Yesa quieren escribirse dos. Hablar del embalse de Yesa, de su inauguración en 1959 y de su gestación en la primera mitad del siglo XX, es hablar de la colonización de un espacio de montaña para ponerlo al servicio de otros, es hablar de un desplazamiento forzoso de más de 1500 personas, es recordar la desaparición de un balneario emblemático, es constatar la ruptura del histórico eje de comunicaciones que fue la Canal de Berdún y añorar una fértil vega inundada entre los sollozos de los que se fueron y el desánimo de quienes se quedaron.

Y como si aquello hubiera sido poco y la pesadilla nunca hubiera existido ahora nos quieren poner un epitafio que tenga como víctimas a los ribereños que superaron aquel holocausto, el Camino de Santiago Patrimonio de la Humanidad, la seguridad de los pueblos aguas abajo, las zonas protegidas y los restos de vega que dan vida a los pueblos. Y quieren hacerlo con un demencial gasto de 240 millones y con una vergonzosa manipulación informativa hacia la población de Zaragoza y su abastecimiento de boca desde el río Aragón. La gula de agua de algunos no tiene límite ni atiende a razones pero la palabra justicia aquí sólo puede escribirse con un YESA NO. Texto: Miguel Solana.

Balneario y zona inundada por la presa. “Todos los otoños, al bajar las aguas del embalse tras los riegos, vuelven a aparecer las inundadas ruinas del Balneario de Tiermas, despoblado junto a Ruesta, Esco y otros siete pueblos del Valle de la Garcipollera a causa del embalse".

YESA. Balneario y zona inundada por la presa. “Todos los otoños, al bajar las aguas del embalse tras los riegos, vuelven a aparecer las inundadas ruinas del Balneario de Tiermas, despoblado junto a Ruesta, Esco y otros siete pueblos del Valle de la Garcipollera a causa del embalse".

Foto: Tove Heiskel
Texto: Marisancho Menjón

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