La filosofía de las políticas del agua en Aragón apenas han variado en sus esencias, son las mismas que han conducido a la situación actual, de un territorio que apenas tiene ríos prístinos, ríos hermosos, con capacidad evocadora. La degradación y la disfunción campan por doquier a base de tanta detracción de agua para alimentar los grandes canales hidroeléctricos y de riego. Lo que en un momento determinado fuera justo y necesario, ha dejado de serlo.
Lo hecho, hecho está. Ahora lo que se discute es qué hacer con lo que poco que va quedando, con los retos del naufragio hidrológico de una Comunidad que antaño se definía así misma como la tierra de “los bravos torrentes”. Hoy casi todo está domesticado, desnaturalizado y privatizado; sin embargo, los puntos de mira apuntan hacia lo mismo, al reparto del agua. adornado de bellas palabras, por aquello de que algo hay que cambiar para que nada cambie: participación, decisiones democráticas, actuaciones respetuosas con el medio ambiente, estudios de impacto ambiental, compensaciones justas a los afectados, interés general, progreso, futuro de Aragón, etc. Biscarrués y Yesa son dos ejemplos relevantes de esa realidad.
Consciente de ella, el profesor de hidrogeología Javier MARTÍNEZ GIL, se ha sentido obligado a dar su testimonio confeccionando, a propósito del conflicto de la presa de Biscarrués un discurso nuevo, basado en los principios morales que deberían regir las políticas del agua de Aragón, y no rigen, que en breve será publicado en un libro de bolsillo. Se recoge en él su opinión personal sobre la realidad, analizada desde una dimensión integral, holística, en la que los ríos son considerados desde una óptica que va más allá de la obsesión por su aprovechamiento y privatización del uso de sus aguas y de su fuerza motriz.
Los ríos son equilibrios de naturaleza y recurso necesario, pero también son belleza, patrimonios de memoria e identidad, oferta lúdica y de bienestar, valores todos ellos igualmente necesarios. sobre los cuales se pueden construir nuevas formas de desarrollo económico. Y son derechos fundamentales de las generaciones venideras. De todo eso habla el libro que aquí se reseña, en espera de quienes patrocinen su edición. Se propone defender las razones de los derechos de la gran mayoría de los ciudadanos, aunque esa mayoría no sea hoy consciente de la manera en que es afectada por un modelo de desarrollo económico vandálico, que no tiene problemas en autollamar progreso a lo que es un “darle fuego a todo”, tal y como se dice en el libro.
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- JAVIER MARTÍNEZ GIL Foto: Pipa Álvarez

